La noche de ilusión y el día de suspiros



Casual. La propuesta estaba hecha, la invitación para salir un día antes del día de San Valentín ya estaba agendado. Me invitaron, me dijeron que ibamos a estar en grupo, compre mi preventa el jueves y esperé ancioso el sábado.

Todo empezó por whatsapp me consultaron si podía ir a ese evento, al inicio me negué por temas de trabajo, pero al final acepté por unos cambios dentro. El sábado lo tenia igual de cargado, mañana trabajo y tarde estudio. La noche la tenia agendada y seria la primera vez que saldría con esa persona y sus amigos en grupo.

Estaba ansioso y nervioso, la última vez que fui a ese local donde se realizaba el evento fue en año nuevo, con un saliente, que al final me bloqueó el mismo día por razones que desconozco. Ya no me importaba, hoy era la noche y tenia que reivindicarme - me lo dije personalmente - y así, apenas salí de mis clases me aliste veloz para abordar un bus que me lleve hacia el lugar.

El amigo que me hizo la invitación me gustaba, o me gusta, solo que ya no me importa si me hace señas de buen gusto, me da igual. Sorprendido, llego a Miraflores y me presenta a alguien nuevo, el y mi amigo los dos y una caja de un peluche, no pregunté de quien o para quien, la cosa era que teníamos que llevarlo a Barranco porque bultos no dejan entrar al evento. Al llegar allá brevemente lo miro y el corea una de mis canciones preferías. Le pregunto ¿Cantas? y el con un cálido sí me respondió y le seguí diciéndole que era baritano en un coro de mi universidad. En fin.

Regresamos a Miraflores, a recoger a una de sus amigas, durante el trayecto dentro de su mochila tenia una botella de pisco. -¿Ya vamos a empezar las previas tan temprano? - le preguntó mi amigo a su mejor amiga. Yo sorprendido no dije nada y esperé. Llegamos al punto donde se iban a hacer las previas y el evento ya habia empezado. Llegaron más a sumarse al grupo uno de sus mejores a amigos de mi amigo y su compañera. Ella alegre traía una cajetilla de cigarros y la repartía como naipes para fumar un poco. Cuando me invitaron se la rechacé por cuestión de principios. Ay, el más tranquilo. -  dijo mi amigo con cierto sarcasmo. Solo estábamos riendo. Luego de haber buscado comida y agua pudimos entrar al evento, el Valetodo estaba lleno, como no pues, era día de los enamorados, me decía a mi mismo.

Estábamos buscando un pequeño lugar para hacer circulo, pero preferimos ir a pedir los tragos de cortesía. Yo pedí cerveza, no me gustó, para nada. Luego de las presentaciones de las dragqueen empezamos a bailar. El chico desconocido, invitó sangría. Todos felices. La noche se ponía interesante, bailábamos de manera alternada, pero por momentos habían aislamientos y preferencias. Me quedaba solo bailando, o con algunas de las chicas. Pasaban las horas, se compro el chico que desconocía dos sangrías más. Notaba que el alcohol ya estaba haciendo su labor, picar a todos. Mi amigo de lo que se repelía cuando bailaba conmigo pero con el chico desconocido literal, se arrebataba. Yo estaba bailando con su mejor amigo de mi amigo. Nada mal, se movia bien.
Los dos, cansados de bailar tomamos un reposo y tomamos aire, conversamos y como que fui tan dulce para el que el chico me besó la mejilla y se arrecostaba entre mis brazos, yo era consciente que era una situación roja. Y al final sucedió, no fue con mi amigo fue con su mejor amigo. Genial. Ni modo, acabo el evento y estaban botando a todos.

Todo el grupo nos fuimos al mar, luego de charlar se quedaron dormidos, yo no me duermo en lugares donde no me siento seguro. Era lo raro de lo ya raro. Ni idea,  se levantaron luego de 30 minutos y camino yo a la estación de metro converso con su mejor amigo y el chico desconocido, luego de haber dejado a mi amigo que vive cerca descubro que el chico desconocido estudiaba en mi universidad, para variar en el mismo campus - soy categorizado, pago 450 dijo -. Y yo con una situación de extrañeza me familiarizo más con él en el bus. Bajamos en la misma estación, la última. Tenia intenciones de hablar conmigo, yo le respondía, al final pude imaginarme que mirando de reojo a su móvil vi que le estaba mandando un mensaje a mi amigo preguntándole si llegó bien. Suena comprometedor. La caja con el peluche no era por las huevas, me dije.

Uno nunca se imagina que puede pasarte en un evento, es la primera vez que me pasa esta situación y cada vez más me doy cuenta que el mundo es angosto y todos se conocen entre todos. Lo que sucedió quedó ahí. Seguiré trabajando por mi.